Camina por mi alma

Intenta doblar el acero.

Hazlo,
sin premisa,
a golpes, a puñetazos,
a gritos, a portazos, a mitos,
a calambrazos.

Hazlo,
dóblalo,
mútale forma,
maleable es mi superficie,
pero si tiene efecto sobre mi carruaje interno,
no te quejes.

Hazlo,
cójelo y dale un nombre,
etiquétalo.

Se él,
vuélvete duro, emociónate con el fuego,
pero si te ahogas con el humo...
No te quejes.

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