Puesto que yo pensaba...

¡Las flores no se pudren!
Mientras deshojaba margaritas,ella leía viejos parametros de sus épocas.

¡Las flores han muerto!
Le comunicaba el espíritu al alma desde un tono bajo
y sin querer que el cerebro tuviera opción de opinar sobre ello.

Llegaba la brisa,
y las ventanas abiertas,
normal pues, que el viento golpeara con fuerza,
por abuso de abstracta y ténue confianza,
puesto que yo pensaba que nunca se amotinaría el
huracán en mis cristales.



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